La encuesta, realizada entre más de 300 empresas, tiene como objetivo conocer en profundidad la percepción sobre el absentismo: cómo se define, qué nivel de preocupación genera y qué medidas, especialmente en el ámbito de la gestión de personas, se están aplicando actualmente. El análisis permite identificar el punto de partida real de las organizaciones y detectar áreas concretas en las que es posible actuar desde el ámbito empresarial. En este sentido, el Observatorio no solo aporta una fotografía actualizada de la situación, sino que también sienta las bases para el diseño de nuevas iniciativas de apoyo adaptadas a las necesidades detectadas.
Nuevas líneas de actuación para 2026
Sobre la base de este diagnóstico, SEA ha avanzado las principales líneas de actuación que marcarán el desarrollo del programa durante este año. Estas iniciativas, que cuentan con el apoyo de la Diputación Foral, estarán orientadas a reforzar la capacidad de las empresas para prevenir y gestionar el absentismo desde un enfoque integral. El plan contempla actuaciones dirigidas a:
• Profundizar en la identificación y difusión de buenas prácticas empresariales, poniendo el foco en modelos de gestión eficaces y replicables.
• Reforzar el acompañamiento personalizado a las empresas, facilitando el diseño e implantación de planes específicos adaptados a su realidad.
• Impulsar herramientas prácticas que permitan mejorar la gestión de las ausencias, desde la medición hasta la intervención.
• Fomentar una cultura organizativa más preventiva, basada en la corresponsabilidad y la gestión estratégica de las personas.
Estas líneas dan continuidad al trabajo iniciado el pasado año, en el que cerca de un centenar de empresas ya han participado en distintas fases del programa, desde el diagnóstico inicial hasta los seminarios especializados.
Con la presentación de este segundo Observatorio, SEA da un paso más en su apuesta por abordar el absentismo desde una perspectiva estructural. La organización insiste en la necesidad de avanzar desde el análisis hacia la implementación de medidas concretas que tengan impacto real en las empresas. “El absentismo sigue siendo un reto de primer orden para la competitividad de nuestras empresas. Contar con un conocimiento más preciso de la situación nos permite actuar de forma más eficaz y orientar mejor los recursos”, señalan desde SEA.

